
MIENTRAS DORMIAS
Esta serie nace de ahí. De esos sueños recurrentes tan nítidos que, mientras duran, el mundo real es el que parece mentira. He querido explorar las dos caras de la moneda: el sueño que nos hace felices y la pesadilla que nos atrapa.
Es probable que te haya pasado: de repente tienes ocho años y el mundo vuelve a ser un lugar gigante y seguro. Estás sentado en un columpio que cuelga de ninguna parte, balanceándote suavemente sobre un mar de nubes que parecen de algodón. No hay vértigo, solo esa paz absoluta de cuando no tenías que explicar nada a nadie. Luego te despiertas y la lógica de adulto intenta convencerte de que solo era un truco de tu cabeza, pero la sensación de libertad te acompaña todo el día.
En contrapunto, también es curioso, y un poco terrible, que seamos la única especie capaz de experimentar un sufrimiento físico real solo con imaginar un problema. En un sueño, el miedo no es una idea abstracta; es una persona que te ataca, un ente que se siente…
A través de este ensayo sobre el subconsciente, intento explorar esos mundos interiores en los que nos sumergimos cada noche.



Creo que, al final, pasamos el día fingiendo que tenemos un mapa y que sabemos exactamente hacia dónde vamos. Pero luego llega la noche y nos recuerda que ni tú ni yo sabemos nada de nada. Nuestra consciencia es algo que se disuelve como el azúcar en el café en cuanto planchamos la oreja.
Estas imágenes no pretenden explicar nada; ojalá sirvan para todo lo contrario: para que haya más preguntas. Y espero que tú y yo sigamos disfrutando como enanos mientras pensamos juntos a través de esta y mil series más.












