CONTAMINACIÓN TECNOLÓGICA

       

Más allá de la neurosis individual, la tecnología ha abierto brechas de desigualdad brutales. Nos vendieron la democratización del futuro, pero la realidad es que los algoritmos no son neutrales; es un juez silencioso que clasifica, excluye y polariza. Mientras unos utilizan la tecnología para potenciar sus capacidades, otros son reducidos a meros engranajes de consumo, vigilados y dirigidos por una inteligencia artificial que conoce nuestros deseos mejor que nosotros mismos. La herramienta que debía liberarnos amenaza con convertirnos en esclavos de nuestra propia comodidad, creando una sociedad de dos velocidades: los que programan y los que son programados

Dejemos a Gonza peleando con ese cargador que nunca aparece o intentando descifrar si es humano o un robot al marcar las casillas de los semáforos en un captcha. Mi intención no es que tires el móvil al río, sino que levantes la vista de la pantalla el tiempo suficiente para recordar que la vida sucede en alta resolución y sin filtros. Si esta serie logra que te cuestiones quién tiene realmente el mando a distancia de tu voluntad, habremos hackeado el sistema, aunque sea por un instante.

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