ANTITOPÍA

       

Si me preguntas si soy un hombre positivo y alegre, te responderé con un rotundo sí. Me considero totalmente feliz y completo, premiado con una vida maravillosa y diariamente agradecido por ser un privilegiado. Creo que esta vitalidad se refleja habitualmente en mi obra, resultando en imágenes divertidas y alegres que buscan el bienestar del espectador. Precisamente por eso, esta serie es una de las cosas más duras que he hecho en mi vida. Es un golpe de realidad que me obliga a bajar desde mi mundo de la piruleta —donde vivo la mayor parte del tiempo— para enfrentarme cara a cara con una sociedad que dista mucho de ser todo lo justa que debería.

Según la RAE, una utopía es un «plan, proyecto, doctrina o sistema deseables que parecen de muy difícil realización». Imaginativa, difícil realización… vamos, imposible. Por definición, antes de empezar a pensar en un mundo mejor, más justo y más humano, ya nos estamos poniendo barreras y límites semánticos. Habrá quien piense que esto es ser realista, una definición consecuente. Para mí, es la definición de la mediocridad. Es la excusa perfecta para no sentirnos culpables por no hacer nada. Como no se puede tener un mundo perfecto, ¿por qué habría de buscarlo?, ¿por qué habría de preocuparme por él?

No tengas miedo de la perfección, nunca la alcanzarás

Salvador dalí

En mi opinión, lo que el genio quería transmitir, dentro de su sarcasmo habitual, es que el camino hacia la perfección no tiene fin, pero existe. Nunca la alcanzaremos, de acuerdo, pero sí hay una escalera por la que podemos ascender peldaño a peldaño hacia esa inalcanzable utopía. Yo no sé deciros cómo es un mundo perfecto. Ojalá supiera. No obstante, sí me gusta mirar a mi alrededor, observar y pensar mucho en lo que veo. Y, por desgracia, hay muchas veces que no me gusta nada lo que encuentro.

Antitopía es mi denuncia personal. Es mi llamada de atención hacia una sociedad de la que todos formamos parte y que todos juntos construimos. Una sociedad con muchas tareas pendientes, pero con muchas posibilidades de ser mejor. Quitémonos esas cadenas, esos techos de cristal que nos autoimponemos. Seamos más fuertes que la mayor de nuestras excusas y creemos entre todos un mundo, quizá no perfecto ni utópico, pero sí más justo, más humano, más igualitario y más equilibrado.

Quiero hacer una advertencia final respecto a estas piezas, ya que quizá alguna pueda abrir cicatrices o herir sensibilidades. Todo toque humorístico que podáis percibir en estas obras es un humor ácido, corrosivo y cínico, diseñado únicamente para marcarte estas imágenes a fuego en la retina. Lo siento, pero es así. Si alguna situación te arranca una media sonrisa, te invito a que vuelvas a ella y reflexiones sobre el personaje. ¿Qué siente? ¿En qué estará pensando? No es mi intención hacerte sentir mal, solo hacerte consciente. Quiero que veas que, aunque cueste creerlo, estas situaciones también son culpa mía y culpa tuya. La pregunta es: ¿no vamos a hacer nada al respecto?

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Configurar y más información
Privacidad